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el raïm

Prácticas esotéricas con los vinos

Me lo venían diciendo desde hace años: que todos los sabores del vino no salen de la uva; que no hace falta gastarse millones de pesetas comprando barricas nuevas de roble americano, francés o caucásico para que el vino parezca, cuando menos, un excelente crianza de mas de seis meses en barrica; que basta para ello agregarle al tonel o depósito algunas astillas, virutas o incluso serrín, de madera de roble, para que en poco tiempo el vino asimile su sabor. Por eso y desde siempre, las serrerías de todo el mundo, han recogido cuidadosamente estos residuos para venderlos a las bodegas y a las industrias de aromatizantes.

Lo curioso del caso es que cuando el MAPA ha destapado el asunto nadie se ha escandalizado por ello. Al parecer era ya una práctica universal y secreta aplicada no solo a los vinos baratos de tetrabrik sino también a los vinos de calidad producidos en regiones determinadas (vcprd.) y a los vinos de la tierra.

El MAPA, por su parte, se ha limitado a consultar a las CC. AA. sobre la conveniencia o no de autorizar y reglamentar esta práctica y si procediera, en que tipo de vinos prohibirla o autorizarla y finalmente trasladar los criterios que se acepten a la reunión que tendrá lugar en Bruselas el próximo 28 de febrero. Parece ser que en lo único que estuvieron de acuerdo todas las CC. AA. fue en la necesidad de que esta práctica aparezca en el etiquetado, aunque algunas CC. AA. señalaron la dificultad de su control analítico, y la necesidad de que los vinos importados de países terceros acatasen esta obligación para no crear competencia desleal en el mercado.

Ahora podremos preguntarnos también si todos esos mas o menos raros y exóticos aromas que nuestros catadores descubren en tantos vinos carísimos que hay en el mercado proceden de verdad de las uvas o de otras prácticas esotéricas.

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